Cada cierto tiempo y recurrentemente, el lenguaje que se ha bautizado como “politiqués” pone de moda términos o expresiones que quedan muy bien y son tremendamente aparentes pero que si no son dotadas de contenido real, corren el peligro de convertirse en un latiguillo más de ese lenguaje farragoso pero muy insustancial que muchas veces utilizamos aquellos que estamos en política.
Una de esas expresiones es la muy socorrida “activación de los mecanismos de participación ciudadana” que es de lo más vistosa pero que necesariamente debe llevar un fondo que le de sustancia para que de verdad la ciudadanía pueda participar.
Esto viene a colación de una moción presentada en el pleno del pasado mes de enero por CiU, que se aprobó y en la cual el Grupo Municipal de Ciutadans se abstuvo, no por no estar de acuerdo con el citado concepto, sino porque en ningún momento se articulaba la forma en que se iba a llevar a cabo, comprometiendo una partida de inversiones en los presupuestos de 2017 para que sea objeto de debate ciudadano con el criterio de presupuestos participativos. Que nos abstuviéramos no quiere decir que no creamos en la participación ciudadana, es un pilar básico de nuestra formación. Y ejemplo de ello son las continuas reuniones y visitas que realizamos con las diferentes asociaciones y grupos vecinales de la ciudad.
¿Y eso cómo se hace? Pues según dice la moción en el punto primero de sus acuerdos, desarrollando el apartado de presupuestos participativos en el nuevo Reglamento de Participación Ciudadana. Pero la cuestión es que ese tema de momento ni siquiera se ha planteado en el nuevo redactado, que ha pasado por una primera fase de elaboración por parte del equipo de gobierno, que ahora deberá incluir aportaciones por parte de las diferentes entidades sociales, que luego pasará por una fase de talleres y grupos de trabajo y que además deberá ser validado por parte de servicios jurídicos… La cosa pues, va para largo, y probablemente estemos hablando de muchos meses o un año. Será muy difícil cuadrar las fechas con lo que dice el primer acuerdo de la moción que habla de poder disponer del último cuatrimestre del año para hacer el proceso y selección de proyectos, es decir, a partir de septiembre.
Con lo cual es muy probable que nos encontremos que a la hora de elaborar los presupuestos del 2017, debamos reservar, por acuerdo del plenario de la Paeria, una partida de inversión que no sabremos de qué cantidad va a ser, ni cuál será la forma en que los vecinos podrán decidir acerca de ella, ni quién tomará la decisión final de su ejecución y en qué forma, etc. Se habla de un proceso de selección de proyectos cuando no hay nada a fecha de hoy planteado en ese sentido y ya estamos en febrero. Y por eso Ciutadans se abstuvo en esta moción, porque como viene sucediendo de forma habitual, se plantean mociones para el lucimiento y el titular de algunos grupos, pero no se desarrolla la forma práctica de llevar a cabo lo que se pide, generando unas expectativas que luego pueden ser no satisfechas. Nuestro grupo considera que previamente a la entrada de esta moción se debería haber articulado el mecanismo de regulación de los presupuestos participativos, para no encontrarnos otra vez con mociones de difícil cumplimiento o que son, directamente, declaraciones de intenciones sin fundamento.
Ángeles Ribes, portavoz del grupo municipal de C’s
Artículo de opinión publicado en Segre (2.2.2016)
